SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 12 de febrero de 2012

LOS REALES ALCÁZARES DE SEVILLA


Aprovechando nuestra estancia de fin de semana en la capital hispalense, vamos a acercarnos hoy a los Reales Alcázares para conocer algo de su larga historia.

El Real Alcázar de Sevilla, es un conjunto de edificios palaciegos rodeados por una muralla. Su construcción se inició en la Alta Edad Media. En su realización se han empleado a lo largo de la historia diferentes estilos, desde el islámico de sus primeros moradores, al mudéjar y gótico del periodo posterior a la conquista de la ciudad por las tropas castellanas. En sucesivas reformas se han añadido elementos renacentistas y barrocos.
El recinto ha sido habitualmente utilizado como lugar de alojamiento de los miembros de la Casa Real Española y de jefes de Estado de visita en la ciudad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad, junto a la Catedral de Sevilla y el Archivo de Indias en el año 1987.


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Puerta del León de los Reales Alcázares de Sevilla


La fortificación original se construyó sobre un antiguo asentamiento romano y más tarde visigodo.
Empezó a tomar su aspecto de fortificación palaciega, tras la conquista de Sevilla, en 712 por los árabes; que ya desde el año 720 utilizaron el recinto como residencia de sus dirigentes. En el año 884 la fortaleza contribuyó a evitar una invasión vikinga de la ciudad.
Desde su construcción inicial árabe, el conjunto incluía varios recintos, como la Casa de los Príncipes, viviendas que en el siglo IX iban desde la Plaza del Triunfo hasta el Barrio de Santa Cruz. El primitivo palacio islámico se amplió con la vivienda de los emires en el siglo XI, también en el siglo XII se siguió fortificando y añadiéndole estancias como el Alcázar o Palacio de las Bendiciones, un siglo después los almohades sumaron más patios y palacios. Actualmente solo se conserva del Palacio Islamico el Patio del Yeso.

Tras la toma de la ciudad por el rey Fernando III en 1248, se convirtió en alojamiento real, su hijo Alfonso X el Sabio llevó a cabo las primeras reformas tras la conquista, ordenando en 1254 la construcción de tres grandes salones en estilo gótico. En 1364, Pedro I de Castilla decidió construir el denominado Palacio Mudéjar, que se convirtió en el primer palacio de un rey castellano que no estaba protegido tras los muros y defensas de un castillo, y alcanzando el aspecto mudéjar que hoy conserva y asombra por su riqueza y ornamentación. En 1366 cuando estuvo terminado el nuevo palacio, comenzó una guerra civil que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II, y que terminaría con la muerte de Don Pedro en 1369, por lo que no parece que el rey Pedro, pudiera disfrutar el nuevo palacio por mucho tiempo.


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Cúpula del Salón de Embajadores

 El Palacio de Pedro I es considerado el más completo ejemplo de la arquitectura mudéjar en España. Posteriormente se levantaron también la Capilla Gótica, el apeadero, el Patio de la Montería y los Grutescos de los jardines.

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Patio de las Doncellas en el Palacio de Pedro I de Castilla


A lo largo de la historia, los Alcázares han sido el escenario de diversos acontecimientos relacionados con la Corona española. En 1477 los Reyes Católicos llegaron a Sevilla, utilizando el recinto como aposento y un año después, el 14 de junio de 1478, nació en el palacio, su segundo hijo, el príncipe Juan, se conoce que este parto real, fue asistido por una partera sevillana conocida como "La Herradera" y que contó con la presencia, como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que el hijo era de la reina. En 1526 se celebró en el Alcázar, la boda de Carlos V con su prima Isabel de Portugal.

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Sala de los Tapices

En 1823, con motivo de la intervención militar de los Cien Mil Hijos de San Luis, la familia real, con Fernando VII a la cabeza, residió en Sevilla durante dos meses, en los que el Alcazar sirvió de residencia real. Coincidiendo con esta estancia real, el 17 de abril de 1823, nació en la ciudad, el infante Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula de Borbón y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, y al que el rey Fernando VII le concedió, algunos días después de su nacimiento, el título de Duque de Sevilla
Por decreto de 22 de abril de 1931, el Gobierno de la II República española, a propuesta de su ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, cedió el Alcázar y sus jardines al municipio de Sevilla. El último acontecimiento relacionado con la monarquía fue el 18 de marzo de 1995, en que se celebró el almuerzo y recepción con motivo de la boda de la Infanta Doña Elena, hija del rey Juan Carlos I, con Don Jaime de Marichalar.


Volveremos, Dios mediante, a los Reales Alcázares de Sevilla para seguir disfrutando de este bello conjunto palatino y de sus jardines.

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